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Todos sabemos que la carga es importante cuando hablamos de un smartphone, o de cualquier dispositivo electrónico. Pero dentro de los métodos de carga, tenemos varios que pueden ser realmente interesantes. Si alguna vez te has preguntado cómo de cómodo es usar un cargador inalámbrico, o qué ventajas tiene frente a un cargador convencional, hoy os cuento mi experiencia usando un cargador inalámbrico durante un mes.


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Lo primero que tengo que decir es, que no se trata de un mes usando exclusivamente un cargador inalámbrico, ya que ha día de hoy y con las baterías que tenemos actualmente esto sería una auténtica locura. Digamos que he pasado un mes teniendo un cargador inalámbrico y usándolo cuando más cómodo me parecía.

Un dato importante antes de entrar en materia, es hablar sobre el cargador que he utilizado. No entraré en la marca que he utilizado, pero sí en las características del mismo, ya que hay un dato realmente importante. Se trata de un cargador con una salida de 5V/3A, 9V/2A o 12V/1,5A. La salida de la base es de 10W en su valor más alto, por lo que se trata de un cargador inalámbrico rápido. Por supuesto, mi dispositivo actual cuenta con soporte para este tipo de carga inalámbrica rápida.

No es un accesorio útil para todos los usuarios

Lo primero de todo es hablar sobre el posible uso que le vas a dar al cargador, ya que puedes descartar su compra en este párrafo. Yo, actualmente trabajo en un escritorio, y me paso la mayor parte del día frente a un ordenador, sentado en una silla, por lo que mi smartphone está a mi lado todo el tiempo, sobre una mesa. Cuando nuestro trabajo, o día a día sea estar fuera de casa en un sitio que no sea una oficina, el uso de este cargador empieza a no ser del todo necesario.

En la actualidad, tengo mi cargador inalámbrico a pocos centímetros de mi ordenador, por lo que poner a cargar mi smartphone es algo muy sencillo. Cuando necesita carga, simplemente lo coloco encima de la base y éste empieza a cargar. Si actualmente mi puesto de trabajo fuera otro, el uso del cargador se limitaría a la mesilla de noche, donde lo cargaría todas las noches. En estos momento lo veo un accesorio bastante útil para mi, pero es prescindible. Cuando salgo de casa un fin de semana, lo dejo en casa y cojo mi cargador normal.

Un dato importante es, que yo no cargo mi dispositivo por la noche, cuando duermo, sino que lo suelo hacer a media tarde, cuando la batería del mismo ya empieza a pedirlo. De esta manera, me voy a dormir con un 50%, normalmente. Por supuesto, muchas veces tampoco lo cargo hasta el 100%, ya que al estar hablando de un cargador rápido, el móvil se calienta y me gusta darle algún que otro respiro. Cuando sí lo cargo completamente es antes de salir durante varias horas o para todo el día.

La carga rápida es un factor fundamental

Cuando compré un cargador inalámbrico pensé bien en el uso que le iba a dar, y decidí optar por uno con carga rápida, ya que son más modernos y pueden cargar la mayor parte de la batería en pocos minutos. Posiblemente si no existieran este tipo de cargadores rápidos, no estaría escribiendo estas líneas.

Está claro que no tener que conectar el cable es una ventaja cuando hablamos de este tipo de carga, pero no sería una ventaja si tardara el doble en cargar respecto a mi cargador de cable normal y corriente. Lo bueno de este accesorio es que lo hace en el mismo tiempo, incluso en ocasiones me gusta creer que es más rápido.

Por este motivo, si tu móvil no soporta la carga inalámbrica rápida, yo no te recomendaría la compra de este accesorio. Pero tampoco lo haría para cargar tu dispositivo únicamente por la noche, ya que la principal razón por la que yo tengo un cargador inalámbrico, es poder usar el móvil sin cables cuando se está cargando. Cierto es, que cuando lo quitas de la base, no carga, pero segundos después, cuando lo dejas, la carga se retoma automáticamente, sin necesidad de conectar ningún cable.

Conclusiones finales

En el mes que he estado usando el cargador inalámbrico, en muchas ocasiones también he recurrido a mi cargador normal, siendo el primero prescindible si su valor fuera demasiado alto. Las ventajas que tiene frente a un cargador convencional son dos: no necesitas hacer nada para usar otro tipo de cargador y no necesitas tener un cable conectado al puerto USB.

Lo peor de este tipo de cargadores es su transporte, y aunque sean pequeños, tenemos que sumar un trasto más a la mochila y contar con un buen sitio para colocar la base de carga, sino veremos como nuestro dispositivo puede precipitarse al suelo.

Lo recomiendo para todas las personas que cuenten con un trabajo de oficina, pasen la mayor parte del tiempo mirando su teléfono o hablando y necesiten tener disposición de él sin cables de por medio. Si es para usarlo mientras dormimos, simplemente no nos ofrecerá ninguna ventaja frente a un cargador convencional, ya que solo haremos el gesto de conexión para el cable una vez. Además, solo recomiendo este tipo de carga, cuando tanto el cargador como nuestro móvil soportan carga inalámbrica rápida.


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