LG no tiene miedo a innovar en su sector, ya que según la compañía, es el único modo de crecer y de no seguir una línea monótona en el mercado. Esto lo decimos por qué LG empezó a meter una curva en sus terminales que hacía que fuese más ergonómico a la hora de hablar, y nos lo vendió como si fuese algo necesario para el móvil y que siempre iban a apostar por ello. La sorpresa que nos llevamos fue que abandonar esta idea cuando hicieron su primer teléfono de metal, y todo lo que nos habían vendido no lo seguían predicando.


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En el LG G5 se propuso innovar de una forma que nadie había hecho hasta el momento, aunque Motorola lo hubiese implementando en su smartphone meses después. Hablamos de un teléfono modular, un smartphone el cual puedes quitarle la parte de abajo del terminal para añadirle nuevos accesorios, como el de un módulo de cámara para tener mejor control, uno de sonido, o directamente una batería extra. Esto puede ser útil o no, ya se irá viendo en el futuro si LG consigue sacarle algo más de partido y lo sigue implementando, pero de momento es algo escaso.

LG no se podrá subir a la moda de las pantallas curvas

La noticia que os traemos es sobre el próximo terminal de gama alta de LG. La compañía que innovó con el sistema modular, quería incluir una pantalla curva con tecnología OLED en su próximo terminal de gama alta, el LG G6, pero no será posible ya que la producción de estas pantallas está preparada para que acabe la segunda mitad del próximo año, concretamente para poder venderlas a la compañía de la manzana para su próximo iPhone. LG seguirá con un diseño bastante parecido en el G6, y tendremos que esperar al año 2018 o a finales del 2017 para ver a un LG curvo.

Sería muy curioso ver un terminal modular con un diseño tan bonito como es la pantalla curva, pero tendremos que ver como evoluciona esta idea.


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