DOOGEE lanza los BoneBeat Swim Ray y Swim Lite: auriculares de conducción ósea pensados para nadar sin cables ni excusas
30 julio, 2026
DOOGEE ha presentado su nueva familia de auriculares deportivos, la BoneBeat Swim Series, formada por dos modelos: el BoneBeat Swim Ray, la versión más completa, y el BoneBeat Swim Lite, pensado como opción más asequible para el día a día. Ambos apuestan por la conducción ósea de oído abierto, una tecnología que transmite el sonido a través de los huesos del cráneo en lugar de meterlo directamente en el canal auditivo, y llegan certificados con IP68, resistencia pensada específicamente para nadar.
La idea de fondo no es nueva —marcas como Shokz llevan años en este terreno—, pero DOOGEE intenta diferenciarse metiendo almacenamiento MP3 interno de 32 GB además del Bluetooth, para poder nadar sin el móvil encima y sin perder la música. Es un planteamiento razonable para quien entrena en piscina, donde el Bluetooth pierde alcance o directamente no llega bien bajo el agua.
Autonomía, almacenamiento y resistencia bajo el agua

Los dos modelos comparten buena parte de la base técnica: hasta 10 horas de batería, carga rápida que promete 2 horas de música con solo 10 minutos enchufados, y ese modo dual Bluetooth + MP3 con capacidad para unas 8.000 canciones. La resistencia al agua está pensada para sumergirse hasta 2 metros durante 2 horas, suficiente para nadar en piscina, aunque no para buceo serio.
Aquí conviene poner un matiz: la conducción ósea, por diseño, sacrifica graves y aislamiento frente a unos auriculares intraurales normales. Es el precio de mantener los oídos libres para escuchar el tráfico o una conversación, algo que tiene sentido para correr o nadar en aguas abiertas, pero que no convierte a estos auriculares en la mejor opción si lo que buscas es sonido de alta fidelidad.
Qué diferencia al Swim Ray del Swim Lite (y cuánto cuestan)

El Swim Ray añade un driver más grande, de 18 x 12 mm, para ganar graves y escena sonora, y suma una luz LED de seguridad integrada con tres modos —fijo, parpadeo y pulso— pensada para correr o entrenar de noche con algo más de visibilidad. El Swim Lite se queda con las funciones básicas de la serie sin estos dos añadidos, apuntando a un público que quiere el concepto sin pagar de más.
En cuanto a precios, el BoneBeat Swim Ray se sitúa alrededor de los 89-99 euros según mercado, mientras que el BoneBeat Swim Lite baja hasta los 60-65 euros. Ambos ya están disponibles a través de la web de DOOGEE. Como suele pasar con este tipo de producto, la fiabilidad a medio plazo —sobre todo del modo MP3 tras varios meses de uso en agua salada o clorada— es algo que solo se comprueba con el tiempo, y conviene tomarse con calma las opiniones más entusiastas de los primeros días.
¿Cambiarías tus auriculares intraurales de toda la vida por unos de conducción ósea si eso significa poder escuchar el entorno mientras entrenas?