Menos RAM y peores specs: así está afectando la crisis de memoria a los teléfonos de gama media y baja en 2026
23 marzo, 2026
La presión de la IA sobre el mercado de memoria DRAM está empezando a trasladarse al hardware de consumo de formas bastante concretas. Los centros de datos que sostienen modelos como ChatGPT o Gemini compiten por los mismos chips que van en los teléfonos, y esa tensión en el suministro —documentada por analistas de TrendForce y filtradores como Lanzuk o Digital Chat Station— lleva meses empujando precios al alza y obligando a los fabricantes a replantear sus listas de materiales desde el primer trimestre de 2026.
El debate en muchos medios se ha fijado en el posible retorno a los 8 GB de RAM en la gama media, pero el recorte más significativo para el usuario cotidiano es otro: la vuelta a los 6 GB, una cifra que parecía ya enterrada en este segmento. Algunos modelos podrían incluso quedarse en 4 GB, un nivel donde la diferencia en multitarea y rendimiento sostenido se percibe sin necesidad de hacer pruebas de benchmark.
No solo la RAM: el notch de gota y los 90 Hz vuelven a llamar a la puerta

La RAM, en todo caso, no es el único componente que está sobre la mesa. Para cuadrar márgenes, los fabricantes están valorando ajustes que en conjunto llevan el producto de vuelta a posiciones de hace cuatro o cinco años: pantallas a 90 Hz con notch en forma de gota en lugar del perforador centrado hoy generalizado, marcos plásticos donde antes había aluminio, y el regreso de la ranura híbrida para microSD. Individualmente, cada cambio tiene una justificación razonable; sumados, el resultado es un gama media de 2026 con ficha técnica de 2021.
Y el problema no se queda en los móviles. Según Gartner, una subida del 130% en los precios combinados de DRAM y SSD empujará los precios de los ordenadores un 17% respecto a 2025, haciendo desaparecer por completo el mercado de PCs por debajo de 500 dólares en 2028. Las consolas Android tampoco se libran: el lanzamiento de la Steam Machine de Valve, previsto para este año, ha sido retrasado precisamente por la escasez y el precio de la RAM.
Esto hace que el escenario sea especialmente incómodo para el comprador es la asimetría: la IA se usa como argumento de venta en prácticamente cualquier gama, pero es también la causa directa de que los teléfonos en los que se ejecuta lleguen con menos memoria y pantallas de menor refresco. El segmento medio absorbe el golpe porque tiene menos margen que el low-cost para competir en precio y menos intocabilidad de marca que el flagship para justificar el recorte.
¿Estás dispuesto a pagar más por un móvil, un portátil o una consola que, encima, viene con peores especificaciones que hace dos años?