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A punto de acabar el Mobile World Congress 2016 y de ver prácticamente todas las novedades que nos traen las marcas, una de las innovaciones que más curiosidad despertaba en nosotros era la que trae el nuevo terminal de la firma CAT, el CAT S60, que incorpora la primera cámara térmica que podemos encontrar en un smartphone. Lo hemos probado y no nos ha dejado indiferentes, aquí tenéis nuestra experiencia.

CAT S60, orientado a profesionales de trabajos técnicos

El CAT S60 no es un terminal orientado a todo el mundo, monta especificaciones de lo que llamaríamos un gama media, Qualcomm Snapdragon 616 octacore, 3 GB de memoria RAM y 32 GB de almacenamiento interno ampliables mediante tarjeta MicroSD. Hasta aquí nada parece fuera de lo normal, pero en cuanto vemos el CAT S60, destaca por su construcción: aspecto robusto, rugerizado y realmente grueso, pero con apariencia de aguantar cualquier situación. Precisamente esto nos ha garantizado la gente de CAT, el CAT S60 es capaz de soportar numerosas caídas consecutivas desde una altura de 1’50 metros y se puede sumergir a una profundidad de 5 metros.

Con estas características parece un telefono rugerizado normal, además la versión de software que encontramos en su interior es Android 6.0 Marshmallow, pero gracias a la empresa FLIR han conseguido incorporar una cámara de medición térmica. Este hecho es destacable por el simple hecho que hace pocos años una cámara de este estilo costaba más de 1000 dólares americanos y ahora han conseguido incorporarla en un smartphone. Esta es la razón por la que encontramos dos sensores en la parte trasera del CAT S60, puesto que el otro se corresponde a una cámara de 13 megapíxeles. Lo curioso es que, aunque no nos resulte normal y tenga toda la lógica del mundo, podremos realizar estas tomas en cualquier condición lumínica, incluso totalmente a oscuras, puesto no necesita luz para detectar a los objetos, sino que van por la radiación que desprende cada cuerpo.

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Con esta cámara podemos saber aproximadamente la temperatura del cuerpo al que apuntemos, pero está pensada para profesiones técnicas. Por ejemplo, un electricista podría saber donde hay un fallo en la red eléctrica y donde está habiendo un sobrecalentamiento, incluso con una pared de por medio. El probar una cámara de este estilo en un smartphone es realmente curioso, parece increíble hasta el punto al que han conseguido reducir esta tecnología para poder convivir con el ecosistema de Android. El precio tampoco es para todos lo públicos, no todo el mundo está dispuesto a pagar casi 700 euros por un terminal de estas características simplemente por la cámara, pero la innovación no es barata y esta tecnología menos aún.

¿Qué decís vosotros? ¿Pensáis que CAT ha hecho un buen trabajo con el CAT S60?