19 enero, 2026

Ya sabíamos que ASUS había decidido pulsar el botón de pausa en su división de smartphones, una noticia que ya te adelantamos y que cayó como un jarro de agua fría. Sin embargo, lo que faltaba en esta ecuación era la explicación oficial, sin filtros corporativos. Ahora, Jonney Shih, el presidente de la compañía, ha puesto las cartas sobre la mesa y ha revelado que no es simplemente una cuestión de ventas, sino un cambio radical de prioridades.
El directivo ha señalado directamente a la Inteligencia Artificial como el catalizador de este cambio, pero no solo la IA generativa de la que todos hablan, sino lo que él denomina «Physical AI» (IA física). La compañía ha decidido sacrificar el desarrollo de sus queridos Zenfone y ROG Phone para no perder el tren de una revolución tecnológica que consideran mucho más rentable y estratégica a largo plazo que seguir peleando en la telefonía.

Shih ha sido franco respecto a la situación actual del mercado móvil: es un «océano rojo». La competencia es feroz y, para colmo, los costes de los componentes de primer nivel (Tier 1) se han disparado. Fabricar un gama alta hoy es mucho más caro que ayer, y para una marca con un volumen de ventas modesto, los márgenes se vuelven insostenibles si se quiere mantener la calidad premium sin subir los precios a niveles absurdos.
En lugar de desangrarse compitiendo por un pequeño porcentaje de cuota de mercado contra gigantes inamovibles, ASUS prefiere reasignar ese talento. Los ingenieros y el presupuesto que antes se dedicaban a diseñar las placas base de los móviles ahora se dedicarán a desarrollar servidores, robots y soluciones empresariales. Es un movimiento de ajedrez lógico: sacrifican una pieza querida por los fans para intentar ganar la partida tecnológica de la próxima década, donde creen que tienen más oportunidades de brillar.

Lo interesante de esta «pausa» es la gestión interna. Según ha explicado la directiva, no estamos ante un desmantelamiento total, sino ante una transferencia de recursos. La división móvil se ha quedado sin prioridad para que la división de sistemas comerciales y AIoT (Inteligencia Artificial de las Cosas) pueda crecer. ASUS necesita manos expertas para construir esa infraestructura de IA, y ya las tenía en casa, fabricando teléfonos.
La compañía apuesta a que el futuro está en la simbiosis entre el hardware y la inteligencia artificial aplicada al mundo físico, dejando al smartphone como un dispositivo que, para ellos, ya ha tocado techo en cuanto a innovación rentable. Es una decisión puramente pragmática: el móvil ya no es el centro del universo para la marca taiwanesa, sino un lastre que les impedía correr más rápido hacia la IA.
Si la apuesta por la «IA Física» sale mal, ¿crees que ASUS intentará regresar al mercado de móviles en el futuro o ya no habrá vuelta atrás?
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