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En pleno 2015, catalogar a un smartphone como el rey de la gama media es algo realmente complicado. Complicado por la gran variedad de dispositivos existentes dentro de este rango, por las similitudes entre ellos, y por las diferencias que caracterizan a uno u otro smartphone.

Es innegable que el procesador Qualcomm Snapdragon 615 se ha estandarizado este año entre la gama media. Son multitud los dispositivos que lo equipan, y en común también tienen otras características, principalmente la diagonal de la pantalla —donde 5 pulgadas se han convertido en el tamaño ‘base’—. Pero, evidentemente, no todas las compañías siguen el mismo camino, sino que toman uno diferente, pero intentando seguir la estela que caracteriza al resto. Y es aquí, donde Huawei se lleva la palma.

Huawei siempre ha intentando hacer las cosas a su manera, y una prueba de ello es el smartphone a analizar de hoy, el Huawei Honor 4x. Un dispositivo que sirve como ejemplo perfecto de la estrategia seguida por el fabricante chino, caracterizada siempre por apostar por terminales con procesador propio; siendo, además, una de las pocas compañías capaz de integrar hardware y software bajo su misma cocina.

Los procesador HiSilicon Kirin han estado presente en los principales dispositivos de Huawei, tanto en la gama media como en la gama alta. Su intención siempre ha sido competir con los procesadores rivales en el mercado, como puede ser Qualcomm en la gama alta y MediaTek en la gama media —actualmente también tiene Qualcomm una presencia más destacada en esta gama—. Su mayor declaración de intenciones ha sido el HiSilicon Kirin 620, un procesador con el que el fabricante pretendía pisar fuerte en 2015 para hacer frente al omnipresente Qualcomm Snapdragon 615. ¿Lo habrá conseguido?. Ahora vamos a ello.

DISEÑO

En el catálogo de Huawei en lo referente a la gama media destacan varios smartphones: bajo el sello propio de Huawei, el Huawei Ascend G7 y el Huawei P8 Lite; por otro lado, el Honor 4x, bajo su segunda marca para el mercado europeo.

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Estos dos últimos, presentados en 2015, ya montan el procesador Kirin 620, con el que Huawei quiere hacer frente en la gama media. Dos dispositivos, con similares características, pero con claras diferencias que hacen que vayan a usuarios con preferencias distintas, enfocada principalmente a la diagonal de la pantalla. En este caso, el Honor 4x se presenta con una pantalla de 5,5 pulgadas que reposa sobre un diseño de plástico, que hace que transmita una sensación aceptable: es decir, propia de la gama a la que pertenece.

No podemos esperar grandes acabados, ni un diseño sobre el que Huawei se haya esforzado mucho. Nos encontramos con un aspecto industrial, de trote diario, pero con pequeñas pinceladas que lo hacer característico. Su trasera es de policarbonato, pero Huawei le ha dotado de una textura imitando a la fibra de carbono, que hace que la sensación en la mano no sea de un simple trozo de plástico. Un material muy visto, pero que la compañía asíática ha conseguido darle un acabado característico frente al resto de la competencia.

Otro detalle es el botón de encendido, con un acabado metálico y una precisión muy correcta. Deja de lado la holgura e intenta acercar la sensación premium en pequeños detalles como este, que se agradecen. Este mismo acabado del botón es el que incorpora el embellecedor de la cámara —que abarca el sensor y el flash—, y junto con la textura rugosa del terminal, a golpe de vista Huawei ha conseguido que el dispositivo tenga un diseño sencillo, pero también funcional y elegante.

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Todas esas primeras sensaciones se esfuman al coger el dispositivo por primera vez, siendo su peso el principal lastre de este terminal (170 gramos). Es necesario contextualizar que nos encontramos con un dispositivo grande y de 5,5 pulgadas, pero Huawei poco se ha esforzado en dotar al Honor 4x con unos componentes mas ligeros, y con una arquitectura más trabajada. Nada acompaña tampoco, el hecho de que el terminal cruja en cada posición con el que agarres el terminal: algo entendible si tenemos en cuenta que se trata de un terminal de plástico.

Los bordes del Honor 4x forman parte de la propia carcasa trasera del terminal, la cual es extraíble para acceder a la doble ranura para microSIM, así como para la microSD. No así para su batería, que viene integrada en el terminal. No obstante, aunque el terminal sea pesado y con unos biseles algo desaprovechados, bien es cierto que Huawei ha integrado todo el terminal en un grosor de 7,8 milímetros.

PANTALLA

Está convirtiéndose en algo común que la gama media no sólo sean terminales de 5 pulgadas, sino que muchos fabricantes han apostado por acercar el tamaño phablet (5,5 pulgadas) a la gama media. Es aquí donde el Honor 4x tiene su protagonismo. Nos encontramos con un panel de este tamaño, con una resolución HD. Su resolución no es la más elevada —cuenta con 320 pixeles por pulgada—, pero lejos de pensar que es un desastre para la diagonal con la que cuenta, lo cierto es que se ve bien, pero hay que ser consciente del precio de terminal y de su gama. No podemos pedirle más.

El panel no es el mejor del mundo, de hecho tiene unos ángulos de visión algo cuestionables. A máximo brillo, y al mirar el móvil de lado, el efecto niebla aparece en el panel. Pero de frente —que, al fin y al cabo, es la posición natural a la hora de usar un teléfono móvil— el terminal se ve correctamente, con un nivel de nitidez aceptable.

Algo positivo de este panel, es que Huawei ha dotado de una característica dentro del apartado de ajustes, que permite regular la temperatura del color, dejando la posibilidad de elegir unas tonalidades cálidas o frías a gusto del usuario. Si bien es cierto que, aún así, el panel peca por unos blancos azulados algo difíciles de calibrar con esta funcionalidad que implementa Huawei. En definitiva, los blancos tienden a azulado y los negros pecan de lo mismo, no llegan a ser completamente negros, sino que el halo azulado se apodera de toda la pantalla.

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En el momento de hacer uso del terminal en exteriores, nos encontramos que el Honor 4x cuenta con un brillo bastante alto, que permite que su visualización no sea del todo imposible. Sin embargo, dada a la calidad del panel, hace que la experiencia no sea tan positiva como pudiésemos esperar. Este brillo máximo tiene sus consecuencias, porque su uso en interiores hace que su brillo sea exagerado. Tanto es así, que en plena oscuridad se hace realmente difícil que los ojos no se casen a los pocos minutos de interactuar con el Honor 4x: tiene un brillo mínimo exageradamente alto.

En definitiva, que el panel no es el punto fuerte de este terminal. Algo positivo, eso sí, es la saturación de los colores, respetando bastante los colores reales. Sin llegar a ser óptimo, precisamente, por el problema comentado anteriormente.

HARDWARE Y SOFTWARE: EXPERIENCIA USUARIO

Desde la aparición del Kirin 620 se especuló que su nacimiento estaba planeado para competir con el rey de los procesadores de la gama media de 2015: el Snapdragon 2015. Una intención que, desde ahora os digo, se quedó a las puertas de conseguirlo.

El Kirin 620 es carne de gama media. Eso es indiscutible. Pero puestos a competir, asemejaría su rendimiento más al Snapdragon 410 que al 615. Sobre el papel, el Kirin 620 no debería decepcionar, ya que nos encontramos ante un procesador de 8 núcleos a una velocidad de reloj de 1,2 GHz. No es la más rápida del mercado, eso desde luego, pero debería dar un resultado solvente para la mayoría de acciones. Especialmente, todas aquellas acciones que realiza un usuario que compra un dispositivo de este rango de gama y precio.

Con estos datos, nos encontramos con un rendimiento aceptable, pero nada notable ni sobresaliente. Sin embargo, rinde correctamente, pero su software lo empeora todo. Y no exagero. El mayor problema que veo en este terminal es la multitarea. Es insufrible, prácticamente inusable. Y no por el rendimiento del procesador, ya que hace una administración ejemplar de la memoria RAM, sino por la interfaz que Huawei ha puesto en este terminal: Emotion UI. Tiene sus ventajas —en algunos aspectos—, pero en otros, como este que os comento, hace que su experiencia en el uso diario, sea mala.

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Incido en el problema de la multitarea, porque su viene dada por tres factores. Por un lado, la interfaz de la multitarea de Emotion UI, dividida en cuatro aplicaciones por página, junto con la lentitud de su apertura, hace que la experiencia cambiando entre aplicaciones sea lenta ye engorrosa. Su animación —la de la apertura de la multitarea— tampoco ayuda nada en la experiencia de uso. Si a eso le sumamos, que el botón de la multitarea —aunque parezca como tal— está destinada al menú de opciones, de manera que la multitarea se accede manteniendo presionado dicho botón. Este cúmulo de circunstancias lo hace insufrible.

La ejecución de rendimiento en juegos es notable, aunque el lag aparece en el momento en el que hacemos uso de juegos potentes. La GPU Mali-450 tiene la culpa. Una GPU muy vista y que no destaca en exceso, aunque es solvente en la mayoría de ocasiones.

En cuanto al software, la fluidez del terminal es aceptable —salvo en la multitarea—. Los ajustes se abren con rapidez y las aplicaciones se ejecutan con cierta solvencia. Lo normal en un dispositivo con tales especificaciones. Algo positivo es la gestión de la memoria RAM,  capaz de mantener varias aplicaciones en segundo plano. Algo superior a lo que podemos ver en dispositivos con 2 GB de memoria RAM —que es la memoria con la que cuenta el Honor 4x—.

La interfaz de Emotion UI es poco atractiva. Aunque esto siempre depende del gusto de cada usuario. Algo positivo es que permite su personalización a través de tema, haciendo que cada parámetro (como la fuente, iconos, fondos, etc…) sea configurable. Además, Huawei ha incorporado en este dispositivo multitud de funcionalidades, como el doble toque, el control por gestos (dibujar una C para abrir la cámara, o voltear el dispositivo para silenciarlo), así como un control de ajustes rápidos —algo parecido a lo que podemos encontrar en iOS con el Control Center— dando acceso a un acceso rápido a la linterna, la cámara, reproductor de música, entre otros.

Lo negativo de todo esto se encuentra en su versión de Android, la 4.4.2. Algo injustificable si tenemos en cuenta que este smartphone fue presentado en marzo de este mismo año. Su actualización a Android 5.0 Lollipop no se espera hasta después del verano; concretamente en septiembre, según los planes de actualización de Huawei.

CÁMARA

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Es, claramente, el punto fuerte de este smartphone. Dónde otros flaquean, el Honor 4x consigue sacar pecho y posicionarse, bajo mi experiencia, como una de las mejores cámaras de la gama media actual. Se desconoce su sensor, aunque nos encontramos con uno que está a la par del archiconocido IMX 214 de Sony. Dispone de 13 megapixeles con una apertura focal f/2.0. Los resultados son verdaderamente notables. Con imágenes nítidas, con detalle y con un postprocesado mejor que el de muchos otros smartphones —muy superior al del Galaxy A5, por poner un ejemplo—, que hace que el ruido no aparezca de manera tan acusada.

Incorpora un sensor que capta una gran cantidad de luz, incluso en situaciones dónde ésta no es muy abundante. Además, dispone de varios parámetros que permiten ser configurados, como el contraste, saturación, brillo, ISO o balance de blancos. Sin embargo, la interfaz de la cámara no es del todo cómoda, no permitiendo la previsualización de esos ajustes, teniendo que entrar al menú constantemente para configurarlo hasta que esté a nuestro gusto.

Las fotos a plena luz del día cuenta con un buen nivel de detalle. Si en algo destaca es la manera tan positiva en la que ejecuta el nivel de exposición. El sensor es capaz de aglutinar una mayor cantidad de luz, y los resultados son bastante satisfactorios para el smartphone con el que nos encontramos.  En interiores y de noche se comporta bastante bien aunque eso no es impedimento para que el ruido haga acto de presencia. La grabación de video también es un punto positivo.

Resulta evidente que no nos encontramos ante la cámara del Galaxy S6 o LG G4, pero sí me atrevo a decir que está un peldaño por encima a la del resto de su gama. Ya no tanto por el sensor, sino por la buena ejecución del procesado de la imagen en la mayoría de situaciones.

MULTIMEDIA Y AUTONOMÍA

La diagonal de su pantalla facilita el consumo de contenido multimedia. Aunque la resolución no acompañe tanto a la hora de reproducir video en alta resolución, por ejemplo. No obstante eso no es un impedimento para que podamos disfrutar tanto de imágenes como de audio. El sonido no es todo lo alto que debería, de hecho se agradecería un plus de volumen, aunque ello podría conllevar una distorsión del sonido. De esta manera, se escucha nítido, pero a veces el uso de auriculares se hace necesario si queremos escuchar el sonido alto. La posición del altavoz se encuentra en la parte inferior, junto con el conector microUSB, facilitando su salida en el caso de que lo dejemos posado sobre una mesa. No obstante, a la hora de jugar o ver videos de YouTube, es fácil taponarlo sin darnos cuenta.

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La autonomía es otro de los grandes aliados del Honor 4x junto con su cámara. Su resolución HD y la baja frecuencia de reloj del procesador —así como la integración hardware-software— ayuda, de manera ejemplar, a que la autonomía de este dispositivo sea sobresaliente. Sus 3.000 mAh se hacen duraderos, dando unos resultados superiores a las 6 horas de pantalla, por encima de las 18 horas de uso. Con un uso intermitente tanto de WiFi como de 4G, y con un nivel de brillo del 40-50%.

Otro gran impedimento son los 8 GB de almacenamiento, de manera que tan solo quedan 4 GB libres para el usuario. Una cifra bastante insuficiente, que hará que el Honor 4x nos avise rápidamente que no hay espacio disponible en el teléfono. Con esto, se hace obligado el uso de una tarjeta microSD. No se entiende que en 2015 haya dispositivos montando memorias de almacenamiento interno tan irrisorias.

CONCLUSIONES

¿Quieres un phablet económico, resistente, con buena autonomía y cámara? El Honor 4x es tu terminal. Si el uso que le vas a dar es medio, y no te importa que el apartado del diseño —especialmente el peso— sea su principal desventaja, el Honor 4x se corona como la mejor opción. Sobre todo si tenemos en cuenta que su precio es de 199 euros. Con la posibilidad de encontrarlo más barato en tiendas como Amazon, o aprovechando el día sin IVA de El Corte Inglés, que es mañana día 20 de junio.

Equilibrado es el adjetivo que define a la perfección este terminal. Tiene pequeño detalles que podría Huawei haber pulido, como el peso del terminal (170 gramos), así como la calidad del panel de la pantalla, o la incorporación de, al menos, Android 4.4.4 KitKat. El uso de la multitarea es complicado. Tanto es así que yo optaba por ir al home y, desde ahí, acceder a otra aplicación. Así constantemente, pues era más rápido que acceder a través de la multitarea.

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Huawei ha intentado hacerse un hueco en este sector de las phablets a precio low-cost, y gracias al precio del terminal, es posible que se lleve un cacho del mercado. De igual forma que lo está haciendo con el Huawei G7. No obstante, habiendo alternativas como el Alcatel Idol 3 de 5,5 pulgadas, FullHD, Android Puro y Snapdragon 615 por un precio de 249 euros en Amazon Francia o 219 euros en Yoigo, sin permanencia —con alta en la tarifa Sinfín—, este Honor 4x lo tendrá difícil de cara a la campaña de verano con alternativas como esta en el mercado.

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